CON PREOCUPACIÓN PROFUNDAS Y DECISIONES URGENTES INICIA LA REUNIÓN DE PROGRAMAS EN LA VEREDA EL PICACHO, JAMBALÓ.

En la vereda El Picacho, zona media del territorio de Jambaló, comenzó este 19 y 20 de febrero de 2026 la reunión de programas del Plan de Vida Proyecto Global de Jambaló, espacio preparatorio para la Asamblea General número 159. Más que un encuentro organizativo, la jornada evidenció las tensiones estructurales que hoy ponen a prueba la armonía y la pervivencia del territorio.
Desde el saludo y el tradicional compartir de la palabra, la comunidad escuchó con atención los contextos sociales y políticos que hoy generan desestabilización. Uno de los puntos más sensibles fue el reclutamiento visual mediante propaganda guerrerista que circula en el territorio, incitando a jóvenes a vincularse a grupos armados.
La situación resulta aún más alarmante cuando se conecta con la falta de oportunidades laborales, la fragilidad económica de muchas familias y la deserción escolar. La pregunta que quedó sembrada en la asamblea fue contundente: ¿dónde están hoy más de 150 jóvenes que el año pasado abandonaron los espacios educativos? La ausencia de respuestas claras refleja una crisis que no solo es educativa, sino también social y política.
Otro tema que se socializó preocupantemente fue la creciente normalización del cultivo de marihuana en el territorio y, paralelamente, del consumo de estupefacientes en espacios comunitarios y formativos. La comunidad fue enfática en que no se puede permitir que esta práctica se vuelva parte del paisaje cotidiano sin reconocer sus impactos en la convivencia, la autoridad y la formación de niños, niñas y jóvenes. El llamado fue a “ordenarnos” y a revisar colectivamente las decisiones económicas que pueden estar debilitando el tejido social.
Tambien se recordó la resolución emitida el año anterior por las autoridades del resguardo para regular el incremento de festividades de fin de año, medida adoptada tras varios casos de desarmonía. Aunque tuvo amplia aceptación, el debate actual gira en torno a cómo fortalecer la conciencia comunitaria para que la prevención no dependa solo de normas, sino del compromiso real de las familias con la armonía territorial.
En el plano de los derechos básicos, las autoridades expresaron su inconformidad frente a los constantes apagones que se vienen presentando en Jambaló en las últimas semanas. El acceso estable a la energía eléctrica no puede seguir siendo una deuda pendiente, especialmente para las familias más vulnerables que hoy enfrentan afectaciones directas en su vida cotidiana.
En medio de estas preocupaciones, se presentó la formalización del Acuerdo Voluntario en acto colectivo del resguardo de Jambaló, a través de un proyecto ambiental orientado a la conservación y restauración ecológica de los espacios de vida y fuentes hídricas del territorio. Si bien la iniciativa fue valorada positivamente, también se insistió en que estos compromisos deben traducirse en acciones concretas y sostenidas, coherentes con las decisiones económicas y sociales que se adopten.
El primer día de la reunión dejó claro que la Asamblea 159 no será una asamblea más. La comunidad enfrenta retos complejos: reclutamiento, deserción escolar, economías ilícitas, consumo de estupefacientes, pérdida de autoridad y deficiencias en servicios básicos.
La palabra ya fue compartida. Ahora el desafío será transformar el diagnóstico crítico en decisiones firmes que permitan fortalecer el gobierno propio, proteger a la juventud y reafirmar el camino de armonía y pervivencia en el territorio.






