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ADVERTENCIA DEL CIELO Y LA TIERRA: UNA MIRADA DESDE LA ESPIRITUALIDAD NASA.

mayo 1, 2026
NATURALEZA

En el caminar de la vida, hay señales que parecen anunciar lo que aún no ha ocurrido. Son advertencias sutiles que la naturaleza ofrece y que muchas veces pasan desapercibidas. Para el pueblo Nasa, estas manifestaciones no son casualidad: son parte de una conexión profunda entre el ser humano, la tierra y lo espiritual.

Interpretar el lenguaje de la naturaleza es un conocimiento ancestral. Está en la forma de las nubes, en el canto de los animales, en el eco de los truenos y en los movimientos de la tierra. También se siente en las señas o movimiento de nervios del cuerpo humano, en sus presentimientos y en sus silencios. El sentir Nasa no busca predecir con exactitud lo que sucederá, sino advertir que algo puede alterarse, que el equilibrio puede romperse. Es una intuición espiritual que alerta, aunque no siempre revela.

Desde esta cosmovisión, la protección no es solo física, sino espiritual. Y que lo podemos realizar desde la oración, echarnos la bendición diaria y Desde sus creencias indígenas los rituales son los que acompañan el diario andar. Es confiar en que el creador del universo guía el camino y protege de aquello que no se ve, pero se siente.

El pasado 17 de abril, muchos observaron un atardecer rojizo que cubría el cielo sobre la cordillera, en el tramo de la vía Panamericana entre el Valle del Cauca y la capital caucana. Para algunos fue un espectáculo natural más, una pintura efímera en el cielo de un país donde la naturaleza suele mostrarse en toda su belleza. Para otros, fue una señal.

Días después, la tierra habló con fuerza. En Jambaló, al norte del Cauca, una avalancha provocada por intensas lluvias y el estruendo de la naturaleza sacudió una quebrada. La corriente creció de manera desbordada, arrastrando rocas, árboles y todo a su paso. La fuerza natural se hizo evidente, imparable, recordando su poder y su misterio.

Los testigos vieron cómo el agua se transformó en amenaza. En los registros quedaron imágenes de aquel momento, pero también quedó la memoria colectiva de una advertencia que, quizá, ya había sido anunciada.

En esa misma semana, tres personas que en distintos momentos de la vida habitaron esa vereda fallecieron en circunstancias diferentes. Sus muertes dejaron un profundo dolor entre familiares y conocidos, sumando una carga de tristeza a los hechos recientes.
Como si fuera poco, sobre la vía Panamericana, cientos de civiles que transitaban por este corredor se vieron afectados por un acto violento que escapó a todo control. Más de veinte vidas se perdieron en medio de un hecho que confronta la esencia misma de la humanidad. Resulta difícil comprender cómo, entre seres humanos, se puede llegar a destruir la vida, ignorando que esta es sagrada.

En contraste con la naturaleza, que advierte y equilibra, el ser humano muchas veces actúa desde el poder y el ego, rompiendo ese orden. Sin embargo, desde la espiritualidad se entiende que solo el creador conoce el destino de sus creaciones.
Vivir no es solo existir según nuestros deseos. Es aprender a convivir con todo lo que nos rodea, a escuchar, a respetar y a mantener el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Desde las creencias ancestrales, se reconoce que somos parte de la tierra, que venimos de ella y que a ella volveremos.

Tal vez las señales siempre han estado ahí. La pregunta es si estamos dispuestos a sentirlas, a comprenderlas y a caminar en armonía con ellas.

Por. #JHCP.